24.2.09

El "Trueno de agua", un lugar especial y peculiar (y II)

Tras este primer contacto con la gran Herradura Canadiense que les contaba ayer, nos decidimos a cruzar la frontera para conocer el lado americano, así que allá fuimos, a pie y bajo el frío, y tras sortear a los no excesivamente amables policías americanos volvimos a los Estados Unidos (por cierto, esto me hace pensar que he entrado a pie en ese país, lo que no deja de ser curioso para un español).

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Es llamativo, por cierto, que los dos lados de la frontera responden a lo opuesto que muchos esperarían de ellos: la parte americana destaca por su entorno mucho mejor conservado, con un parque delicioso salido de los lápices expertos de Olmsted y Vaux, los creadores del Central Park de NYC y que abanderaron una cruzada para restaurar y preservar las cataratas.

La parte canadiense es la que tiene los grandes hoteles, los casinos y un pueblo que en algunas de sus calles parecía salido de uno de esos telefilmes ambientados en la américa profunda de Nebraska o Arkansas.

La catarata americana se divide en realidad en dos, ya que una de sus partes es una tercera caída de agua independiente llamada el "Velo de la novia". Sin dejar de ser impresionantes, no tienen la altura ni el caudal de la canadiense, pero a cambio se pueden ver algo mejor ya que hay miradores, especialmente la llamada Isla de la Luna, completamente en el borde y con el agua rodeándote por ambos lados.

También desde el lado americano hay unas vistas impresionanes de la catarata de Canadá y, sobre todo, la posibilidad de tomar algunas fotos en las que aparezcan las dos grandes corrientes de agua. Y los cinéfilos recordarán escenas aun más míticas que las de Superman 2: nada más y nada menos que Marilyn Monroe como una turista de luna de miel en las cataratas. Las rojas escaleras de la americana eran escenario de algunas inolvidables escenas de Niagara.

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En nuestro segundo día, y ya con algo menos de frío, nos decidimos a tomar el Maid of the Mist, el pequeño barco que lleva a los turistas casi al pie de la catarata canadiense. Salió el sol por fin (el día anterior había sido tremendamente gris y fotográficamente fustrante) pero la magnitud del espectáculo natural y la cantidad de agua que azota los pequeños barquitos impidieron que lograse un registro fotográfico muy interesante.

Además, llegados a ese punto me di cuenta de que era uno de esos pocos momentos en los que uno debe decidirse a dejar la cámara a un lado y disfrutar de lo que nos rodea sin más.

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Unas notas sobre Niagara Falls, CA

Una de las cosas que más me sorprendió del viaje fue el pequeño pueblo que está junto a las cataratas en el lado canadiense, que se llama Niagara Falls, como su vecino del otro lado de la frontera. Como ya he dicho, me pareció que este lugar era, pese a no estar en los Estados Unidos, lo más inequívocamente americano que he visto en mi vida.

Además de lo directamente relacionado con las cataratas, de los hoteles y de los grandes restaurante Niagara Falls tiene para los turistas un curioso lugar llamado Clifton Hill: una calle con todo el entretenimiento en cartón piedra que una familia americana puede desear, con salones de juegos y lugares de tanto interés como el mini golf del Parque de los Dinosaurios, el Museo de Cera de las Estrellas, el Salón de la Fama de la WWF, la Fábrica de las Pesadillas... todo con un punto un tanto cutre y muy muy yanqui.

El resto del pueblo era también llamativo: tras el decorado de los grandes hoteles, las atracciones y Clifton Hill se escondía una peculiar realidad de calles anchas y un tanto sucias, moteles pequeños que parecían pensados para el crimen o el adulterio (o quién sabe si para ambos), casas más bien pobres y, curiosamente, muchas tiendas de tabaco en las que se vendían puros cubanos, para que luego nos hablen de lo terrible que es el embargo...

Pero también ese recorrido por detrás del decorado vale la pena y es parte del interés de una visita que las cataratas justifican más que de sobra y que, si tienen la oportunidad, no deben perderse. Eso sí, vayan en la época que vayan, no olviden llevarse ropa de abrigo.

Más información

Web de Niagara Falls, Canada
Las cataratas en la wikipedia, en inglés y en español.

Y no dejen de leer la primera parte de este artículo.
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23.2.09

El "Trueno de agua", un lugar especial y peculiar (I)

Como muchos de ustedes sabrán Niágara es una palabra de los indios iroqueses que significa "trueno de agua"; todavía más recordarán que ese es el nombre de un río americano cuya longitud, sólo 56 kilómetros, es inversamente proporcional a su fama; por último, muy pocos de los que lean este artículo se enterarán gracias él de que las Cataratas del Niágara son el salto de agua más famoso de los Estados Unidos.

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Un servidor las visitó hace unos años, cuando andaba por Nueva York, haciendo en días de diario el clásico viaje de fin de semana que hacen muchas parejas americanas, es decir, ida y vuelta en dos días con una noche en alguno de los espléndidos hoteles de la zona.

Para ello tomamos un avión desde la Gran Manzana hasta Buffalo, la ciudad al norte del estado desde la que, ya en taxi y acompañados por un sospechosísimo ciudadano que pidio parar antes de la frontera, llegamos a Niágara Falls, en el lado canadiense, que es donde están todos los grandes hoteles, entre ellos el Hilton en el que teníamos reservada una habitación con jacuzzi y vistas a los dos grandes saltos de agua (que tiempos aquellos).

Visitamos las cataratas sobrecogidos por la belleza de esa descomunal manifestación de la naturaleza, pero también ateridos por un frío indescriptible que nos pilló en el atuendo primaveral adecuado para esas fechas en España (eran los primeros días de mayo) pero que pronto se nos reveló como verdaderamente poco apropiado para el lugar, concretamente cuando desde la habitación del hotel vimos caer los primeros copos de nieve.

No es que se tratase de una nevada espectacular, sólo unos pocos copos en varias ocasiones a lo largo del día, pero eso les dará una idea de la temperatura con la que teníamos que circular por la zona. Y por si no han caído en la cuenta llamo su atención sobre un hecho de singular importancia en aquellas circunstancias: cuando uno visita unas cataratas acaba mojándose o sí o sí.

Conocer las Cataratas del Niágara implica varias excursiones imprescindibles: por supuesto acercarse al borde de la inmensa Herradura, la más grande y hermosa de las tres, que casi podemos tocar con los dedos desde el amplio paseo en la zona canadiense que muchos de ustedes recordarán de la película Superman 2: allí es donde el héroe salva a un niño que está haciendo el memo en la barandilla y al final se cae.

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También es posible ver la catarata "desde dentro" gracias a una red de túneles que nos lleva justo tras la inmensa cortina de agua donde, completamente empapados y poco menos que ensordecidos por el fragor de los millones de metros cúbicos que caen cada segundo, pasamos de la admiración a algo más parecido al miedo o, al menos, a un respeto temeroso que nos aleja prudentemente del borde.

Más abajo, al pie mismo de la catarata, salir al exterior se convierte casi en una tarea heroica (y con aquel frío más todavía) pues la violencia del agua nos empuja, literalmente, con una agresividad que no parece posible mantener durante todo el día todos los días del año.

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En este punto la visita se convierte en algo en lo que el sentido que menos interviene es la vista, superada por el oído en el que nos atrona el agua y por el tacto, con el líquido elemento empapándonos de la cabeza a los pies y, sobre todo, helándonos hasta los mismísimos huesos.

Y como este post se está alargando ya demasiado y me quedan todavía muchas cosas que contarles lo he dividido en dos partes. Ya pueden leer la segunda entrega.
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19.2.09

Sorteos para viajar gratis (o casi gratis)

Sin despegarse de su teclado puede usted lograr algunos viajes por la gorra (o, mejor dicho, a cambio de algunos datos personales), sólo tiene que encontrar los sitios para participar en sorteos y, por supuesto, tener algo de suerte.

A través de la interesante página Tiempo de Crisis (bueno, más que interesante creo que habría que decir útil) he encontrado para ustedes algunas de estas páginas en las que se están celebrando sorteos con los que puede viajar por medio mundo.

Por ejemplo, pueden conseguir noches de hotel gratis en establecimientos de Novotel en los cuatro continentes (como me toque el de Hong Kong a ver que hago) simplemente entrando en esta página y siguiendo los pasos que se le irán indicando.

La propuesta de las pastillas Fisherman es algo más complicada: un viaje en el que se recorrerá buena parte de Europa para visitar París, Amsterdam y Berlín y que terminará en la localidad alemana de Weeze para participar (bueno, espero poder escaquearme si me toca el viaje) en la Strongmanrun, una peculiar carrera.

El fabricante de automóviles Tata se ofrece a llevarnos nada más y nada menos que a su país de origen, la mítica y misteriosa India, en lo que seguro que sería un viaje absolutamente inolvidable y, además, todavía más inolvidable si no nos cuesta nada más que rellenar un sencillo formulario.

Más cercano y más modesto, pero también muy interesante, es el viaje que nos ofrece la revista Aire Libre, a través de la cual podemos conseguir un fin de semana en plena Sierra de Cazorla en los apartamentos Cristo del Consuelo, para ello tienen que mandar un correo a esta dirección (concurso@airelibre.com) con sus datos de contacto.

Y s¡ lo que le gusta son las grandes ciudades no deje escapar la oportunidad de pasar un fin de semana en Nueva York o en otra metrópolis tan interesante como Londres.

Sólo queda decir una cosa: ¡Suerte!
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16.2.09

Grandes viajes y sorprendentes encargos: Henry Morton Stanley

Todo el mundo (al menos antes de la LOGSE) ha oído hablar del fantástico viaje de Henry Morton Stanley al corazón de África en busca del Doctor Livingstone, y quién más quién menos todos conocemos la frase culminante cuando, tras meses de dar tumbos por el Continente Negro se encontraron con un lacónico "El Dr. Livingstone, supongo", que ha quedado, creo yo, como uno de los más impresionantes ejemplos de lo que se ha dado en llamar la "flema inglesa".

Lo que no es tan conocido es que el viaje empezó en Madrid, ya que Stanley, que era periodista, estaba en España cubriendo los acontecimientos que habían dado lugar a la I República. En esta ciudad, mi ciudad, recibió un telegrama de James Gordon Bennett Jr., a la sazón director de su periódico, el New York Herald que le decía que fuese a París a reunirse con él. He oído alguna vez que recibió ese telegrama en la pensión en la que se hospedaba en la calle de la Cruz, cerca de Sol, pero no encuentro ahora el dato así que se lo cuento pero no lo den totalmente por bueno.

Llegado a París Stanley se encontró con su jefe, que le dijo que tenía que encontrar a Livingstone, misionero y explorador que se había perdido en África y del que hacía algunos meses que no se tenían noticias. Quizá hoy no nos demos cuenta de la magnitud del engargo, pero piensen bien lo que era encontrar a un único hombre perdido no se sabía muy bien donde en un continente del que no se tenían ni mapas.

El director sí que tenía claro lo que pedía y el fortunón que eso le podía costar:

"Saque mil libras ahora y cuando haya acabado con ellas saque otro millar, y cuando eso también lo haya gastado saque mil más, y cuando termine con eso saque otras mil, y así sucesivamente ¡pero encuentre a Livingstone!"

Al parecer (y no sé si como una pregunta irónica o retórica) Stanley le dijo a Bennett "¿Y quiere que haga algo más?". Esta fue la respuesta del director, tal y como la he encontrado en esta página web:

“Puesto que usted gastará en la expedición dinero de mi bolsillo, aproveche para cubrir la ceremonia de bendición del Canal de Suez, y ya que anda por allí, remonte el río Nilo, infórmenos de todo lo que sea de interés para los turistas americanos e ingleses y después dirijase a Palestina; he oído decir que en Londres se acaba de fundar una sociedad arqueológica que pretende reconstruir las ruinas de la antigua Jerusalén, mande un informe también de esto. Luego, visite usted Constantinopla e informe sobre las dificultades existentes entre el sultán y el khedive.

También, necesitaremos un informe detallado sobre los campos de batalla de Crímea. Una vez allí, puede usted dirigirse a través del Cáucaso al mar Caspio. Los rusos preparan una expedición contra China. Desde allí, ya puede usted ir pasando por Persia hacia la India, y escribirnos otro informe desde Pérsepolis. Bagdad le queda en el camino, de modo que también podría enviar otro informe sobre la construcción del ferrocarril sobre el río Eufrates…

Cuando usted llegue a la India, puede empezar a pensar en Livingstone. Es posible que entre tanto se haya oído ya algo de él y que se encuentre ya de vuelta en Zanzíbar; de ser así, se ahorraría usted la molestia y nosotros recortaríamos gastos. Esto es todo, buenas noches y que dios lo acompañe…”

Está claro, los viajes... ya no son lo que eran.

Más información
Henry Morton Stanley en la wikipedia (en inglés, la página en español no tiene mucha información).

James Gordon Bennett, Jr. en la wikipedia (en inglés, no hay página en español).

La foto la he tomado prestada de la web de la Universidad de Princeton, que tiene una página muy interesante sobre las grandes exploraciones de África.

Descarguen How I found Livingstone desde Project Gutenberg.
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14.2.09

Esto sí es volar con lujo

Aunque parezca increíble que haya gente que se pueda comprar o alquilar un Airbus 380 como avión privado, parece ser que sí puede llegar a darse el caso y que existe un mercado de megamillonarios que usan el avión comercial más grande del mundo como quien usa un utilitario.

Una compañía llamada Lufthansa Technik (filial de la aerolínea alemana) se dedica a "tunear", si me permiten la expresión, el interior de aviones comerciales y ha preparado un propuesta para el A380 que es algo así como lo que nunca imaginamos ver por el aire. Vean un par de salas:




Vamos, que sólo le falta el hueco para aparcar el Ferrari. También resulta bastante llamativa la distribución del espacio entre las dos plantas; viendo el plano me parece un trabajo casi artístico:
plano_airbus
Al ver las imágenes he recordado un anuncio humorístico que vi por la red hace algún tiempo sobre "el futuro de las aerolíneas". Hay que reconocer que resultaba atractivo:


Air Line in Dream - Funny bloopers are a click away

¿Imaginaciones de mentes calenturientas? Seguro, pero recuerden al CEO de Ryanair prometiendo una clase bussiness con "camas y sexo oral":


Claro, que lo más probable es que Michael O'Leary sea también una mente calenturienta :-).

PD.1: Vía Alt1040.
PD.2: Las imágenes las he tomado de Dvice.com
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12.2.09

Los viajes de los cronopios y las famas (homenaje a Cortázar)

Hoy hace 25 años que murió Julio Cortázar, un 12 de febrero de 1984. Casualmente, estaba yo releyendo hace unos días sus deliciosas "Historias de cronopios y de famas" (por cierto, que delicada maravilla de libro, que belleza y que placer ha supuesto volver a él después de bastantes años) y encontré que una de las pequeñas historias era sobre la forma de viajar de los cronopios y las famas.

No sé, ni quiero saber, si estos personajes salidos de imaginación de Cortázar son una alegoría de algo, el fruto de un sueño con indigestión severa de garbanzos con callos o un simple divertimento surrealista, pero en este caso sí pensé que todos somos un poco cronopios o un poco famas, incluso algunos pecan de ser bastante esperanzas, a la hora de salir de casa.

¿En qué grupo me veo yo? No sé decirles, supongo que depende de muchas cosas (del viaje en sí, del tiempo, del día...) aunque cuando estoy de viaje suelo acostarme pensando en "la hermosísima ciudad".

Reproduzco a continuación el texto como un pequeño homenaje a Cortázar y como una modesta forma de agradecerle las horas fantásticas que, con este y otros muchos libros, me ha hecho pasar.

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras.

El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.

Terminadas estas diligencias, los viajeros se reunen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".

Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.

Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.

¿Y ustedes, son cronopios, famas o esperanzas cuando viajan?

PD.1: He tomado el téxto de la página de Julio Cortázar, en la que encontrarán muchas cosas interesantes sobre él.


PD.2: La imagen de la edición en húngaro del libro es del Instituto Cervantes de Budapest. Leer más...

9.2.09

Viajes e idiomas: donde ir a aprender otra lengua

Aunque Matador Network nos dan siete razones para viajar a Chile a aprender español, a mí me parece que el lugar más apropiado para ello es España, y tengo motivos obvios para ello. No obstante, la realidad es que hoy por hoy el país con más hispano - hablantes en todo el mundo es México... seguido de Estados Unidos. Eso sí, no sé si México resulta hoy un lugar idóneo como para plantearse una estancia larga y en zonas fuera de lo más habitual de los circuitos turísticos.

En cualquier caso, y al menos por ahora, España sigue siendo un referente cultural indiscutible en el plano del idioma por razones como el Instituto Cervantes o la potencia de nuestra industria editorial, así que es probable que Valladolid o Salamanca (por poner dos ejemplos de ciudades universitarias en las que se hable un castellano sin demasiado acento) resulten los lugares idóneos para aprender español para un extranjero.

Sin olvidar por supuesto Madrid, ciudad en la que quizá se pierda algo de cierta cercanía de provincias (y lo que eso implica en oportunidades para hablar) pero que a cambio ofrece la vida cosmopolita y la oferta cultural de una gran ciudad europea.

¿Y para aprender inglés?

Desde hace ya bastantes años se han generalizado los viajes para aprender inglés de españoles, habitualmente (pero no sólo) en edad de estudiar que buscan pasar un tiempo en un país de habla inglesa. Lo más normal en estos casos viene siendo elegir Inglaterra o Irlanda, supongo que por ser los más cercanos y por la influencia que eso podía tener en los precios, unos precios, por cierto, que ahora serán bastante competitivos en el Reino Unido tras la caída de la libra.

El mayor problema de esos destinos es, a mi juicio, que en las épocas estivales en las que estos viajes suelen hacerse estaban tan repletos de españoles (no sé si lo seguirán estando con la crisis) que era muy sencillo esquivar la "obligación" de hablar inglés, especialmente en el entorno académico en el que pasaremos muchas horas, pero también en las actividades de ocio que habitualmente desarrollaremos en compañía de nuestros compañeros de escuela o academia.

Por eso mi consejo es buscar un lugar en el que la densidad de estudiantes españoles sea la menor posible, y se me ocurren dos más lejanos (EEUU y Canadá) y uno algo más cercano, la pequeña isla de Malta, aunque en ésta última parece ser que cada día hay más compatriotas aprendiendo idiomas.

No conozco Malta, aunque sí me han hablado muy bien de ella, y tampoco Canadá (bueno, Canadá sí, pero sólo el pueblecito horrible junto a las Cataratas del Niagara), así que lo que les puedo recomendar con conocimiento de causa es que viajen a Nueva York para aprender inglés, porque fue lo que yo hice.

Ya saben los lectores de este blog que soy un enamorado de la Gran Manzana, pero además de mi pasión personal trataré de darles algunas razones para que vean que el consejo es bueno:

- Tal y como les vengo comentando, considero un punto muy importante a favor de Nueva York que hay muy pocos estudiantes españoles; sí hay bastantes hispanos, pero eso me parece evidentemente menos problemático.

- En su escuela o academia neoyorquina encontrará estudiantes de muchos países diferentes, yo por ejemplo tuve compañeros de Suiza, Alemania, Holanda, Corea, Brasil, Israel... Eso es un gran entrenamiento para el oído, y más práctico de lo que en realidad piensa, ya que lo más normal durante su vida (en viajes, en el mundo de la empresa) será que practique el inglés con personas que, como usted, no lo han aprendido como lengua materna.

- Nueva York es una ciudad por la que pasa gente de todo el mundo y en la que es muy difícil identificar a alguien como forastero a simple vista, así que la gente se dirigirá a usted como a un conciudadano más, sin e se ha blar pa u sa do con el que les ha bla mos a los ex tran ge ros. También eso resulta un entrenamiento excelente.

- Y, por supuesto, la ciudad tiene un interés cultural difícilmente comparable, es bellísima y, en definitiva, su estancia allí será inolvidable.
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5.2.09

César Manrique, un imprescindible de Lanzarote

Pocos artistas tendrán, en todo el mundo, un vínculo como el que César Manrique tuvo con Lanzarote, y en pocos lugares habrá un artista que haya dejado una impronta tan destacada y perdurable como la que Manrique dejó en su tierra, hasta el punto de que hoy por hoy sus obras son uno de los principales reclamos turísticos para los que llegamos a la isla canaria.

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Hay por lo menos media docena de lugares creados por Manrique en Lanzarote que, unos con mayor interés que otros, justifican una visita. Además, obras del artista y arquitecto también están en lugares en los que no son el principal atractivo, pero no por ello dejan de ser importantes: estoy pensando en el hermoso restaurante del Parque Nacional de Timanfaya. En conjunto, no está nada mal para una isla que, al fin y al cabo, es más bien pequeñita.

Probablemente la más famosa de todas las obras de Manrique son los Jameos del Agua, un lugar que resume muy bien el espíritu del artista no sólo desde el punto de vista estético, sino también por lo que se refiere a cómo entendía su labor: lo que ahora contemplamos como un hermoso rincón de la isla era tan sólo un vertedero cuando Manrique se fijó en él.

Como no todo el mundo lo sabrá les explicaré que un jameo es el túnel natural que la lava más caliente crea durante una erupción al atravesar zonas de lava que ya se había enfriado. Los Jameos del Agua son a pesar de su nombre plural un único y enorme jameo que el artista acondionó con la elegancia que encontramos en la mayoría de sus obras y esa mezcla de modernidad y tradición que también es un sello propio.

La visita resulta un poco cara (8 euros la entrada de adulto) pero desde mi punto de vista vale la pena conocer el lugar y recrearse en los pequeños detalles: los asientos de las barras hechos con rocas volcánicas, el diseño de las escaleras, el increíblemente transparente agua del gran jameo, la imagen caribeña de la piscina...

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Además, tiene algo de visita mágica a las profundidades de la tierra, unas profundidades sobre las que podrá aprender mucho en la Casa de los Volcanes, un espacio dentro del complejo de los Jameos dedicado a esas inmensas calderas de la naturaleza cuya fuerza es todavía muy evidente en Lanzarote a pesar de que llevan ya muchos años en silencio
y que nos ofrecen alguno de los rincones más bellos de la isla, incluso alguno de los más bellos que veremos en nuestra vida.

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2.2.09

Seguridad en los hoteles: ¿Qué hacer con nuestras cosas cuando salimos de la habitación?

Leo en Gadling un preocupante artículo sobre las cajas fuertes de los hoteles que, al parecer, tienen sus puntos débiles. Además de que no siempre se trata de los modelos más seguros del mercado hay un pequeño problema que se engrandece dependiendo del país: estas cajas suelen tener una "puerta de atrás" (traduzco del inglés "backdoor", no sé si en castellano hay algún término más adecuado) pensada para los casos en los que el huésped pierde la llave u olvida el código de seguridad que él mismo ha definido.

Una posible solución (sólo razonable si usted viaja mucho y siempre con cosas de valor) son los candados de Milockie, que quizá puedan ahorrarnos algún disgusto, aunque personalmente creo que la seguridad debe empezar mucho antes, evaluando antes de salir qué necesitamos llevarnos realmente.

En cuanto al dinero, ya hemos comentado en alguna ocasión que en la medida de lo posible hay que utilizar las tarjetas de crédito y viajar con cantidades limitadas de dinero en metálico. Si aun así tenemos que hacerlo y nos encontramos en un país en el que no es recomendable llevarlo encima yo les sugeriría distribuirlo por la habitación en diversos escondites en cada uno de los cuales pondremos una cantidad pequeña de dinero.

Informándome sobre el tema he encontrado una serie de consejos en la página del hombrelobo (sí, a mi también me ha llamado la atención el nombre) que aporta algunas ideas interesantes. Aunque él habla de seguridad en un sentido más amplio me centro en los que se refieren a la seguridad de nuestras pertenencias:

- Nunca colocar el cartel de “Limpiar habitación”, es una señal perfecta para que posibles ladrones sepan que no hay nadie dentro. El servicio de habitaciones ya sabe cuando estáis fuera sin necesidad de ese cartel.
- Si la habitación ya está arreglada y salís fuera, colocad el cartel de no molestar y dejad la TV encendida, para que parezca que hay alguien en la habitación. También cerrad ventanas y cortinas.
- Usad la caja de seguridad de la habitación. Si no hay, usad las cajas de seguridad de la recepción para colocar cosas de valor (prácticamente todos los hoteles tienen cajas de seguridad en la recepción) [Y si la hay recordad la idea del candado].
- Usad maletas rígidas con combinación, y mantenerlas cerradas cuando salís de la habitación. - - Personalmente, yo guardo todo dentro cuando estoy fuera de la habitación, con la combinación puesta (...).
- Por supuestísimo, no dejar cosas de valor a la vista, y menos ordenadores, joyas, cámaras y similares.

En cualquier caso, tampoco debemos ponernos psicóticos: por lo general los hoteles no son tan inseguros y su personal es de una contrastada profesionalidad. Eso sí, alguna de las ideas de este artículo son fáciles de poner en práctica y, al fin y al cabo, siempre estaremos un poco más tranquilos.
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